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RADIOGRAFÍAS de la REALIDAD (01)

(…)
Actualmente vivimos bajo un orden concreto e impuesto, y éste está basado en unos intereses plenamente materiales. La cantidad le ha ganado la partida a lo cualitativo, lo que marca la esencia de las cosas, su calidad. Así para que esta dominación se de, es necesario encontrar una forma de controlar esa imprevisibildad del ser humano, tanto a nivel de pensamiento como de actuación. Cosa que han conseguido ir depurando los gobiernos desde ya tiempos atrás. Dejando la capacidad de actuar y pensar, cada día más limitada. Donde tan sólo, el consenso entre los miembros de la relación que se de, ya sean dos, o una comunidad entera, puede marcar una justa forma de sociabilidad, pero nunca desde roles que se encuentren en estadios superiores e interfieran con malas artes sobre el resto. Así después de todo lo explicado, llego a una firme conclusión conmigo mismo. Yo delegaré mi representatividad, pero nunca mi capacidad de pensar por mi mismo, como mi capacidad de crítica. Aún estando limitado a vivencias predichas o prevividas, que condicionen ya mi propio pensamiento; lucharé por hacer de éste, algo verdaderamente perteneciente a algo libre. De la misma manera, que se debe renunciar a la supremacía sobre los demás, para vivir en igualdad; puesto que podemos tener más o menos que otro, cantidad; pero nunca ser más que otro, calidad. Somos personas tratadas como objetos, y los objetos son tratados como personas, a esto se le llama materialismo. Y filosóficamente, a esto le llamaron reificación, pérdida de la naturalidad. Término y problemática abarcada como la idea del fetiche, como representación de ese materialismo en y por la vida. Acuñado por K. Marx; como cita él mismo: “El fetichismo es una relación social entre personas mediatizada por cosas. Las personas se manejan como cosas y las cosas, como personas.”. Y el situacionista G. Debord dice sobre ello que es: “[…] la declinación de ser en tener, ye de tener en simplemente parecer […]”; y que estamos en “[…] el momento histórico en el cual la mercancía completa su colonización de la vida social […]”.
Una dura visión de la que nos somos conscientes enteramente, y de ello depende, que se cambie, que se venza aquello que nos condena injustamente, que se vuelva a recuperar los valores de naturalidad, que se recobre el espíritu, que se cambie verdaderamente la vida.
”Pensad, y sabréis hasta donde llega la libertad.”

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