Archivos Mensuales: noviembre 2009

El Mundo de los Autómatas (01)

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Introducción

El ser humano ha ido moldeando, desde barro a roca, siempre en la ansiada búsqueda de otorgar sus cualidades a los objetos. Hace muchos siglos, y tal vez, milenios, el Hombre ha intentado recrear la vida en los cuerpos inertes. Plasmar en un cuadro, una estatua o un autómata, la más cercana expresión de realidad, y por tanto, de vida. Lo que fue, es y será la misión del artista, con tal de constatar la huella humana en ese objeto, creando así una pseudo-complicidad con la materia. Desarrollándose con lo ello de manera brusca, cambiando la naturaleza del mismo, y esposándolo a la nuestra.

Durante la historia, el artista ha ido cambiando su forma de ver y entender el arte plástico (también otros, aunque no sea el caso en este artículo). Desde la antigüedad clásica, los artistas buscaban la recreación que consideraban más bella de la naturaleza. Esto lo llevaban a cabo desde lo que se entendían como una mirada hacia el interior de dicho artista, en busca de aquello divino para varias formas de pensamiento de la época, aquello conocido como la idea. Platón (y Sócrates, claro está) tiene mucho que ver en esta concepción que marcó el devenir del conocimiento estético. La idea, por sus cualidades, era el espejo de aquello que era divino en el espíritu del artista.

Más tarde, esa idea dejaría de reconocerse directamente con lo divino dándole el calificativo de quasidea, dejando entrever de este modo que lo único divino era el dios creador. Esto llegó de la mano del monoteísmo cristiano de Europa. Estábamos ante la imitación de la naturaleza desde el interior del artista, aplicándole éste su propio concepto de bello. Siguiendo con la intención de que el artista debía y podía mejorar aquellas imperfectas muestras que lo sensorial podía adquirir de su alrededor.

Luego, llegado el Renacimiento, el artista pasaría a ser como un científico, donde las propiedades naturales del objeto de reproducción (la obra artística en cuestión), debían ser una copia real y perfecta de aquello que se plasmaba del mundo fenoménico. Pero se consideraba que el espejo de la belleza artística se encontraba directamente en la naturaleza y sus expresiones.

Con el paso del tiempo, la teoría estética creyéndose capaz de estipular las bases de lo bello y hacer de esta forma un cierta ciencia de lo bello y del placer, ha ido mutando y transformando los contenidos teóricos de las ideologías o ciencias actuales aplicándolos a la obra de arte.

Centrándonos en este caso, en el mundo de los autómatas y los títeres, hemos de decir que éstos se dan a causa del sentido antropomórfico que el humano busca en los objetos; llegando en estas figuras humanoides a la máxima expresión de dicho carácter. La composición de todo un mundo de penumbra e idealismo verificaba el interés del ser humano en dar la cualidad divina de crear vida de lo físicamente inerte; colocándose así al nivel de un Dios.

* Uno de los autómatas más famosos de la modernidad, “el Pato” de Vaucauson. Era capaz de comer, hacer una especie de digestión y defecar después.Vaucauson fue uno de los más grandes creadores de autómatas de su tiempo.

(…)

SeRie “SonEstOs de mis SoNneTos” (08)

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Repugnante conducta impositiva,

la que impera desde tiempo atrás,

la de pene sobre vulva, ¡maldita!

que elimina géneros sin piedad.


Norma inconsciente que no existe

que a todas y todos condiciona,

de gente, a objetos materiales,

de personas, a cuantía de cosas.


Nos miramos con ojos de plástico,

que la verdadera carne no verán;

manos, que nada saben de tocar…


Sentidos engañados desde nacer,

ocupados mucho más en el placer

que en buscar, la real humanidad.


SeGundO PoeMa de LA SeRie “SEcreTos diCHos SiN VoCes”

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SEcreTos diCHos SiN VoCes (02)

“Las HUELLAS de la HISTORIA”


Entre pasos y huellas,
entre asfalto y hormigón,
mi ser deambula
y se pierde en la gris espesura.

Enormes bloques de cemento
inundan mi alrededor
haciéndome así sentir,
insignificante y pequeño.

La piedra, casi finita,
nos demuestra que aún
cuando marchemos,
ella seguirá ahí.

Entre pasos y huellas
mi ser se pierde,
vagabundeando sin remedio
entre lo que él mismo heredó.

Gigantes calles,
majestuosas construcciones
de pavimentos usado,
soportamos a la espalda sin quererlo.

Herederos del asfalto,
de la pérdida de identidad,
al pensar que eliminamos
del existir su naturalidad…

….

“Sous le pavé, la plage…”
(Bajo el asfalto, la playa…)
-Mayo de 1968-


asfalto

“Sur le pavement, plus pavement…”
(Sobre el asfalto, más asfalto…)
-Hoy-


Alejandra Pizarnik

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Nueva imagen

Una acertada pensadora argentina, Alejandra Pizarnik, atina, si más no, en aquello que se volvió un lev motiv para dos siglos de postmodernidad: desentrañar el fantasma que convulsionó tantas carreras literarias, tantos oficios y vocaciones maltrechas, y tantas personalidades frustradas.

Frustación de sentir la vida como algo distinto de lo que se está obligado a vivir. Anhelo, de que aquello que te han dicho que es el amor sea otra cosa, que aquello que te han dicho que es creer sea algo completamente distinto.  En definitiva, que las definiciones y conceptos de nuestra vida sean absolutamente algo diferente a lo que son o como se digan que son.

La postmodernidad Señoras y Señores está aquí, hemos sido avisados por personas que ya se han formulado estos pensamientos, y ello no tiene porque ser malo. Pero aunque parecemos no hacerles mucho caso, no nos dejemos enterrar cada vez más hondo, porque llegará el día en que las toneladas de tierra que reposarán sobre nuestros cimientos, sobre nuestras cabezas, serán demasiado pesadas y ya no podremos movernos ni levantarnos.

Aquella afirmación de Hölderlin, de que “la poesía es un juego peligroso”, tiene su equivalente real en algunos sacrificios célebres: el sufrimiento de Baudelaire, el suicidio de Nerval, el precoz silencio de Rimbaud, o la vida y obra de Artaud…

Estos poetas, y unos pocos más, tienen en común el haber anulado –o querido anular-, la distancia que la sociedad obliga a establecer entre la poesía y la vida.”
Alejandra Pizarnik


Caminos del espejo

por Alejandra Pizarnik

I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

II

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del    borde filoso de la noche.

III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V

Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que    abandona el viento en el umbral.

VI

Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que    fuiste.

VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII

Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX

Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.    Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay    alguien aquí que tiembla.

XIII

Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.

XIV

La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV

Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en    busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI

Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me    aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

XVII

Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII

Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX

Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una    mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la    memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi    voz.

 

Artículo relacionado con “LoS MaLDitOs” (Antonin Artaud y Charles Baudelaire) en:

http://www.articulosletrasamontonadas.wordpress.com

 

Una ViDa eN La BasuRa

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Aquí tenemos una de mis primeras andaduras con el montaje audiovisual.

Una VIDA en la BASURA 01 Aunque austera, impacta lo curioso del azar, llevándome a topar con un container por las calles de Madrid, repleto éste de los recuerdos de una pareja. Encontrando a mi paso fotos de boda, enseres,  ropas, libros de cuentas de un ya olvidado negocio, y toda una vida de recuerdos que acabó sin pena ni gloria en un depósito de aquello que ya no tiene o no le damos valor. Hubo algo, seguro, que hizo que esta familia no reclamase todo esto, pero aquí en su favor, quedaron recogidas algunas de aquellas… ¿Quiénes somos sin nuestros recuerdos? ¿Qué haríamos sin la memoria? Éstas y otras preguntas se nos pueden formular ante un caso como este. Hecho este montaje de fotografías tomadas por mí con la única  intención y motivación filosófico-artística que le pueda dar, espera hacer pensar sobre lo inmaterial de la memoria: sobre el peso de nuestros recuerdos y nuestra experiencia en quiénes somos.

 

Ante la imposibilidad de añadir el embed que permita ver el video instantáneamente, cuelgo su link.


(Disculpad las molestias)