Archivos Mensuales: enero 2011

Fernando Pessoa

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“Sê plural como o Universo…”

Un sinfín de pseudónimos dieron la mejor descripción del hombre postmoderno.

Este post es una invitación a la lectura de unos de los más prolíficos autores de la poesía del siglo XX. Sí, digo ‘unos‘ ya que el lisboeta, Fernando Pessoa, desde sus inicios jugó en exceso con diferentes heterónimos, llegando al caso que en algunos de ellos podemos encontrar fases de maduración distintas a lo largo de su obra.

Algunos de los heterónimos utilizados por el poeta portugués fueron: Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Bernardo Soares. En el siguiente enlace podéis encontrar una relación de las obras conocidas de Fernando Pessoa y sus heterónimos. (Selección de obras)

Ésto propició que Pessoa acabara dejando una descomunal obra inédita  -a parte de la conocida- que todavía suscita análisis y controversias.

Pessoa fue uno de esos escritores que hablan dejando muda a la gente. Por ello y su carácter excéntrico se le consideró en muchas ocasiones una persona con falta de sensatez y salud mental. A este superficial diagnóstico se le añadía la forma en el poeta portugués se dirigía a la gente, metido absolutamente a veces en el papel de sus heterónimos, dando, de esta manera, una perspectiva a los demás de vivir una vida llena de máscaras o realidades distintas.

Una anécdota es que en una tarde en que José Régio tenía pensado encontrarse con Pessoa, este apareció, como de costumbre con algunas horas de retraso, declarando ser Álvaro de Campos y disculpando a Pessoa por no haber podido acudir a la cita.

Su poesía más propia, tal vez, del ensayo, repiquetea mensajera de la trascendencia. Poesía de fácil lectura al tiempo que abre muchos caminos de pensamiento. A veces, la verdad es difícil, duele o, simplemente, cuesta de digerir. Esto es algo que Fernando Pessoa demostró siempre con sus escritos. Como glopes de martillo (símil nietzscheano) que retumaban en nuestra conciencia y desnuda la realidad hasta los límites de la postmodernidad, lo inalcanzable del infinito y lo engañoso del constructo cultural y sensorial. Hombre de carácter abierto pero aficionado al ocultismo, parece danzar al ditirambo cuan duende mitológico mostrando verdades poco soportables de la levedad de la existencia.

“Todo lo que hago o medito

queda siempre en la mitad.

Querer, quiero el infinito;

al hacer, nada es verdad.”

Estamos ante un gran experto en quitarnos velos de la mirada postrera a una cultura amañada. Estamos sin quererlo ante el discurso veraz de no sólo una existencia, sino muchas más, que enriquecen la propia. Nos topamos en la literatura con un poeta que deja en paños menores aquello que siempre hemos pensado, sin posibilidad alguno de encontrar paño o toalla con la que volver a cubrirlos.Ambiguo; cuerdo y sensato, lleno de locura; pasional y frío racional; Fernando Pessoa o Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Alberto Caeiro… Todos uno, y de cada uno lo suyo.

“Un mar en que trozos lentos

De un mar entero se ven…

¿Deseos o pensamientos?

No lo sé y lo sé muy bien.”


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Hartosis: “No me fumes, que me matas”

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Hartosis: Patología que provoca malestar existencial ante las injusticias e incongruencias del ser humano.

Podéis imaginar por donde van hoy los tiros… La nueva ley antitabaco implantada a partir de este nuevo año, ha vuelto los lugares de ocio en sitios surrealistas. Sales a disfrutar de un rato para explayarte y te encuentras a gente agolpada en las puertas de los locales, todos con su cigarro en sus manos temblorosas, atabiados con jerseys, chaquetas y bufandas, pasando un frío enorme (Veremos cuántas bajas se cogen este invierno por este motivo).

¿Que está pasando Señoras y Señores? Nos implantan porque sí, una ley

Uno de tantos exagerados anuncios de campañas antitabaco.

antitabaco en la que poca capacidad de decisión ha tenido la gente. Abanderando un sinfín de afirmaciones malintencionadas (malintencio- nadas por su uso malintencionado, y de carácter falseante) se aboga por un mundo sin humos. Pero si los impuestos sobre el tabaco son tan grandes que si nadie fumase habría una nueva crisis económica, que no justifico con ello que no tenga sentido la ley, sino el planteamiento inicial de como está todo montado.

Pero, ¿no causa más daño a la salud mundial la contaminación que el tabaco? Sí, pero las poderosas marcas de coches -por ejemplo- deben agotar sus stocks de coches contaminantes antes de sacar los eléctricos, los cuáles son carísimos en estos momentos aún siendo mucho más económicos en su fabricación. Además, el mantenimiento de éstos es baratísimo, pero a la industria del petróleo y la automoción no le interesa que salgan al mercado para evitar sus pérdidas. Mientras, sigamos jodiendo el planeta, claro. Produce mayor número de enfermedades la alimentación precaria (no hace falta decir, que es la causa de más muertes en el planeta, la desnutrición). ¿Por qué no se persigue a la industria alimentaria? Si ellos son los culpables del maltrato a animales, de torturas, etc. Esos pollos cebados con embudos, atrofiados de cuerpo entero, o esas gallinas obligadas a poner huevos con miles de técnicas horripilantes, o esos pesticidas que nos van llenando el cuerpo de química mortal. O por ejemplo, la industria de la cosmética que  no explica de donde salen sus tratamientos, los cuales vienen de salvajadas que si conociésemos no usaríamos. O los aerosoles que sabemos desde hace muhcos años que destruyen la capa de ozono y se siguen usando y fabricando. O la falta de un reciclaje digno… No, estos casos parecen no existir… ¿Por qué no se hace lo mismo con el alcohol causante de tantos problemas de salud y sociales?  Una cosa sí, otras no… Parece que esto es una veleta que tal sopla el viento todos a mirar a Cuenca, o a la Meca.

Lo peor para mí punto de vista es el control brutal de conductas que se

Otro anuncio manipulador de la opinión.

ejerce. Este tipo de leyes nos obligan a vivir situaciones que deberíamos decidir si somos nosotros los que las queremos vivir. Enfrentarnos a fumadores y no-fumadores, dividiendo un poco más a la gente, para generar discordia. Esto es peor que alguien tenga que salir a fumar a la calle, pero de este tipo de cosas no nos damos cuenta, claro.  El divide y vencerás de Julio César nunca ha pasado de moda, y el sistema lo sigue aplicando desde el inicio de la historia como medio de control de lo social. Mientras no estemos unidos no somos peligrosos para desestabilizarlo, y eso seguirá siendo así mientras les dejemos.

Primero le decimos a los bares y demás comercios que se adecuen a la normativa y acondicionen sus establecimientos a zonas de humo y sin; ahora después de varios de miles de euros gastados esas reformas se las deben comer con patatas porque ya carecen de funcionalidad alguna. No tenemos porque fastidiar a nadie por fumar en público, ya cometaba que sufrimos más la contaminación y no hacemos nada para apaliarla. El fumador pasivo debería poder decidir, si acude a un lugar de fumadores o de no fumadores, si es consecuente con el cuidado de su salud o simplemente se queja de un humo que no es el peor de sus problemas. Nunca mejor dicho, se trata de una cortina de humo para confundir y manejar la opinión pública.

Veremos cuántos años dura esta ley, o cuántos lugares de ocio cerrarán sus puertas (en Irlanda 1 de cada 3 pubs tuvo que cerrar por falta de clientela después de la imposición de este ley en ese país).

Hoy siento que soy un poco menos libre. Menos libre de decidir si quiero joderme la salud con un cigarro en la boca. Menos libre por decidir lo que quiero o no para mi vida. Como si fuese inepto para decidir, deciden por mí. De la misma manera esta falacia sigue repitiéndose. Si soy ignorante para representarme y por ello debo votar a un representante político que lo haga por mí (definición de la tan sobrevalorada democracia), ¿no soy igual de ignorante para votar a dicho representante? Sí; pero esto no cuenta, claro porque no interesa. De la misma forma, si debe salvaguardar mi salud un estado político porque yo no lo hago, ¿por qué no lo hace con todo? ¿Por qué no puedo decidir no salvaguardar mi salud? La capacidad de escoger dictamina la libertad de un ser (en un principio), nosotros hoy no conocemos que es eso, ya no existe el libre albedrío y ya no existe tal capacidad de elegir, sino de cometer faltas o irregularidades ante la hipernormatividad que condiciona lo que estamos obligados a hacer. Ya lo decían los ilustrados franceses en un alarde de sinceridad: “La moral de un pueblo es inversamente proporcional al número de sus leyes”. Pensemos entonces qué libertad tenemos, ninguna. Nos hacen pensar que la libertad es escoger ese vestido o esa chaqueta, pero gastar el dinero (consumir) no es tener libertad, ni tampoco digo con ello que lo sea elegir perjudicar a otro. Pero está claro, que sea como sea, esa elección brilla por su ausencia.

Por esto lanzo un grito al cielo proclamando:

¡¡Prohibido seguir prohibiendo!!

Esto NO os lo encontraréis en este Blog.

Hartosis: ‘El Bajón de Año Nuevo’

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Hartosis: Patología que provoca malestar existencial ante las injusticias e incongruencias del ser humano.


Parece que cambiar de año va unido a festividad y buen rollo, como enterrar las rencillas familiares o amistosas en una noche llena de alcohol, comida y vítores. Pero siempre el día 1 de Enero, cuando despertamos y echamos un vistazo a las nuevas noticias nos encontramos con algo que se ha vuelto una costumbre, como la navideña.

Se trata de las subidas que se hacen de los gastos básicos. Esto es: luz, gas, comida o transporte.

Todos recordamos la típica frase de año nuevo de algún familiar: “ahora ya hay que tener cuidado con el gasto de electricidad que han subido la factura”. Acto seguido sabes te esperan, mínimo un par de días, en que detrás tuyo alguien apaga las luces (incluso dejándote a oscuras), o que la calefacción de la casa ya no está encendida, y vas con bufanda y chaqueta sacando un vahó impropio por donde vayas.

Pues esto no es culpa de familiares o amigos, sino que se debe a que los gobiernos aprovechan estas fechas para, entre festines, reuniones familiares, y demás mandangas alegres, meternos el sablazo padre en las facturas y gastos mínimos. Parece que así le damos menor importancia o no nos enteramos. ¿Pero que sucede si estamos en crisis? Pues no quitarán las subidas típicas en un acto de benevolencia, sino que lo subirán más. Claro, empresas líderes en el mercado con enormes capitales necesitan más dinero que las familias que no llegan a final de mes. Es lógico, ¿no? Pues a mí no me lo parece. Las empresas privadas nunca mirarán por la gente y por sus necesidades, sino por que el gasto sea cada día mayor. Y si no gastamos tanto que hace un par de años, pues te obligamos. Es la voluntad de los que llevan la batuta del mundo… ¡Los grandes empresarios!

Olvídemonos de que un gobierno es quien gobierna. Hace muchos años (por no decir casi un par de siglos), en que quien gobierna es quien más dinero tiene. En el caso de España o Catalunya, son Telefónica, Repsol, Banco Santander, La Caixa, etc… Así que a ustedes, grandes magnates que seguro han pasado el fin de año reventados de billetes de 500€, os digo una cosa:

¡Meteros esos billetes por donde me metéis cada año lo que os da la gana!

Nuevo año, nuevas espectativas

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Como si fuera una de tantas promesas o propósitos de mejora que se hacen aprovechando el cambio de año, este blog pretende cambiar algunas cosas.

De un lado, en materia de contenidos, intentaré abarcar muchas más temáticas que antaño, al tiempo que habrá un volumen de publicaciones diaria.

Además, gozará de nuevas secciones, nuevos retos y más interactividad con el lector. Esperando que a partir de ahora sea un lugar mucho más dinámico.

 

Saludos

La Dirección