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Hartosis: “No me fumes, que me matas”

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Hartosis: Patología que provoca malestar existencial ante las injusticias e incongruencias del ser humano.

Podéis imaginar por donde van hoy los tiros… La nueva ley antitabaco implantada a partir de este nuevo año, ha vuelto los lugares de ocio en sitios surrealistas. Sales a disfrutar de un rato para explayarte y te encuentras a gente agolpada en las puertas de los locales, todos con su cigarro en sus manos temblorosas, atabiados con jerseys, chaquetas y bufandas, pasando un frío enorme (Veremos cuántas bajas se cogen este invierno por este motivo).

¿Que está pasando Señoras y Señores? Nos implantan porque sí, una ley

Uno de tantos exagerados anuncios de campañas antitabaco.

antitabaco en la que poca capacidad de decisión ha tenido la gente. Abanderando un sinfín de afirmaciones malintencionadas (malintencio- nadas por su uso malintencionado, y de carácter falseante) se aboga por un mundo sin humos. Pero si los impuestos sobre el tabaco son tan grandes que si nadie fumase habría una nueva crisis económica, que no justifico con ello que no tenga sentido la ley, sino el planteamiento inicial de como está todo montado.

Pero, ¿no causa más daño a la salud mundial la contaminación que el tabaco? Sí, pero las poderosas marcas de coches -por ejemplo- deben agotar sus stocks de coches contaminantes antes de sacar los eléctricos, los cuáles son carísimos en estos momentos aún siendo mucho más económicos en su fabricación. Además, el mantenimiento de éstos es baratísimo, pero a la industria del petróleo y la automoción no le interesa que salgan al mercado para evitar sus pérdidas. Mientras, sigamos jodiendo el planeta, claro. Produce mayor número de enfermedades la alimentación precaria (no hace falta decir, que es la causa de más muertes en el planeta, la desnutrición). ¿Por qué no se persigue a la industria alimentaria? Si ellos son los culpables del maltrato a animales, de torturas, etc. Esos pollos cebados con embudos, atrofiados de cuerpo entero, o esas gallinas obligadas a poner huevos con miles de técnicas horripilantes, o esos pesticidas que nos van llenando el cuerpo de química mortal. O por ejemplo, la industria de la cosmética que  no explica de donde salen sus tratamientos, los cuales vienen de salvajadas que si conociésemos no usaríamos. O los aerosoles que sabemos desde hace muhcos años que destruyen la capa de ozono y se siguen usando y fabricando. O la falta de un reciclaje digno… No, estos casos parecen no existir… ¿Por qué no se hace lo mismo con el alcohol causante de tantos problemas de salud y sociales?  Una cosa sí, otras no… Parece que esto es una veleta que tal sopla el viento todos a mirar a Cuenca, o a la Meca.

Lo peor para mí punto de vista es el control brutal de conductas que se

Otro anuncio manipulador de la opinión.

ejerce. Este tipo de leyes nos obligan a vivir situaciones que deberíamos decidir si somos nosotros los que las queremos vivir. Enfrentarnos a fumadores y no-fumadores, dividiendo un poco más a la gente, para generar discordia. Esto es peor que alguien tenga que salir a fumar a la calle, pero de este tipo de cosas no nos damos cuenta, claro.  El divide y vencerás de Julio César nunca ha pasado de moda, y el sistema lo sigue aplicando desde el inicio de la historia como medio de control de lo social. Mientras no estemos unidos no somos peligrosos para desestabilizarlo, y eso seguirá siendo así mientras les dejemos.

Primero le decimos a los bares y demás comercios que se adecuen a la normativa y acondicionen sus establecimientos a zonas de humo y sin; ahora después de varios de miles de euros gastados esas reformas se las deben comer con patatas porque ya carecen de funcionalidad alguna. No tenemos porque fastidiar a nadie por fumar en público, ya cometaba que sufrimos más la contaminación y no hacemos nada para apaliarla. El fumador pasivo debería poder decidir, si acude a un lugar de fumadores o de no fumadores, si es consecuente con el cuidado de su salud o simplemente se queja de un humo que no es el peor de sus problemas. Nunca mejor dicho, se trata de una cortina de humo para confundir y manejar la opinión pública.

Veremos cuántos años dura esta ley, o cuántos lugares de ocio cerrarán sus puertas (en Irlanda 1 de cada 3 pubs tuvo que cerrar por falta de clientela después de la imposición de este ley en ese país).

Hoy siento que soy un poco menos libre. Menos libre de decidir si quiero joderme la salud con un cigarro en la boca. Menos libre por decidir lo que quiero o no para mi vida. Como si fuese inepto para decidir, deciden por mí. De la misma manera esta falacia sigue repitiéndose. Si soy ignorante para representarme y por ello debo votar a un representante político que lo haga por mí (definición de la tan sobrevalorada democracia), ¿no soy igual de ignorante para votar a dicho representante? Sí; pero esto no cuenta, claro porque no interesa. De la misma forma, si debe salvaguardar mi salud un estado político porque yo no lo hago, ¿por qué no lo hace con todo? ¿Por qué no puedo decidir no salvaguardar mi salud? La capacidad de escoger dictamina la libertad de un ser (en un principio), nosotros hoy no conocemos que es eso, ya no existe el libre albedrío y ya no existe tal capacidad de elegir, sino de cometer faltas o irregularidades ante la hipernormatividad que condiciona lo que estamos obligados a hacer. Ya lo decían los ilustrados franceses en un alarde de sinceridad: “La moral de un pueblo es inversamente proporcional al número de sus leyes”. Pensemos entonces qué libertad tenemos, ninguna. Nos hacen pensar que la libertad es escoger ese vestido o esa chaqueta, pero gastar el dinero (consumir) no es tener libertad, ni tampoco digo con ello que lo sea elegir perjudicar a otro. Pero está claro, que sea como sea, esa elección brilla por su ausencia.

Por esto lanzo un grito al cielo proclamando:

¡¡Prohibido seguir prohibiendo!!

Esto NO os lo encontraréis en este Blog.